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La hoja familiar, una forma de entender la vida en familia

La hoja familiar, una forma de entender la vida en familia


A diferencia de los cuentos de hadas, la vida familiar no es perfecta, por este motivo, en cada etapa la familia se enfrenta a una crisis entendiéndola como una persona, una familia, un grupo o una colectividad.


Por Edwin Camilo Ardila Parra – Psicólogo Familiar

La familia como sistema primario influyente en el comportamiento del ser humano, se asemeja a la función de las plantas en la supervivencia de los mismos, ya que ellas nos brindan oxígeno, alimento y, son grandes influyentes para que estemos vivos y otros beneficios nos regala esta familia vegetal, metafóricamente hablando vemos un gran porcentaje de familias humanas actuando de esta manera.

Me refiero a la gran capacidad de las familias que tienen por alimentarse en nutrientes, en conocimiento, en valores, en experiencias que causan dolor, felicidad, y dudas. Alimento que se ve reflejado en la energía con la cual generan esfuerzos por suplir las necesidades y cumplir con los deberes de su rol adquirido dentro de este sistema.

¿De qué habla? Se estarán preguntando en este momento. Al igual que muchas palabras que nos generan interrogantes en la familia: ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿con quién?, ¿por qué?; y eso está muy bien, ya que la duda nos ayuda a tener un interés por entender o conocer algo que está pasando o queremos que pase.

De esta manera las familias se sienten interesadas por empezar a pensar y a cuestionarse de que manera la familia va funcionar mejor, en pro de que todos se sientan satisfechos conviviendo juntos, esto lo observamos un poco más en la etapa de matrimonio o  de empezar a convivir por unión libre.

La etapa anteriormente mencionada empieza a desarrollar una estructura, la cual va estar conformada, por subsistemas, jerarquías, roles, y límites.


La familia empieza a comportarse y a relacionarse de cierta manera, aportando al crecimiento familiar, a través del afrontamiento de las etapas del ciclo vital  familiar,


En otras palabras, la relación familiar inicialmente se divide en relación padre hijo, relación de hermanos y relación conyugal o de pareja, (subsistemas) así mismo surgen  reglas, funciones (roles) y una línea imaginaria que le va indicar a los demás hasta dónde puede llegar en su vida personal (limites), esto es impuesto por los miembros de la familia de acuerdo a su nivel de poder que ejercen en la misma.

Es decir la relación parental (padres- hijos) son quienes asignan las actividades a los hijos, en la conyugal (pareja) se puede observar cierta desigualdad, ya que influyen tipo de creencias, y la edad, pero siempre buscan algo en común y es mantener la relación, por último en el subsistema fraterno (hermanos) tiende a diferenciarse de acuerdo a la edad.   

Gracias a lo anterior, la familia empieza a comportarse y a relacionarse de cierta manera, aportando al crecimiento familiar, a través del afrontamiento de las etapas del ciclo vital  familiar, ya que momentos como el embarazo, la llegada del nuevo integrante de la familia, la etapa escolar y la adolescencia de los hijos, así mismo algunas familias se ven enfrentadas a la separación y a una etapa post-conyugal.

Las diferentes etapas mencionadas exigen a las familias a reestructurarse permitiendo la llegada de los cambios, que tienen como fin que la familia se mantenga estable y libre de conflictos internos.

Pero a diferencia de los cuentos de hadas, la vida familiar no es perfecta, por este motivo en cada etapa, la familia se enfrenta a una crisis entendiéndola como «una persona, una familia, un grupo o una colectividad, en el cual los involucrados no solo se ponen en tensión y experimentan niveles significativos de estrés, sino que, para poder superar ese estado, es imprescindible un cambio en el status quo” (Clavijo, 2011, pag 43)

Un cambio nos ayuda a percibir de una manera distinta la realidad y de ahí, pensar  las estrategias adecuadas para el afrontamiento de las mismas.

Recomendaciones para una mejor vida familiar:

Recordar que antes de vivir una historia juntos, cada uno tiene su historia.

Es importante recordar que los líderes de la familia, siendo estos los padres, tienen una historia la cual les ha enseñado a comportarse de una manera determinada, al igual que toda la humanidad, desde el día de su nacimiento “introdujeron información en nuestra mente. Así es como aprendimos todo lo que sabemos.” ( Ruiz 1998, pag 5) esta información hace parte de creencias y costumbres, que nuestros padres ya tenían, las cuales van a dirigir de qué manera nos debemos relacionar durante la vida que posteriormente vamos afrontar.

Por lo anterior debemos ser empáticos con ese otro, en el caso de la etapa matrimonial y de construcción familiar, esa persona que elegimos viene con una historia distinta a la de nosotros, por lo tanto, lo que se debe buscar a través del dialogo, es de que manera empezamos a identificar qué compartimos, qué no, y qué estamos dispuestos aceptar del otro,y así poder lograr generar acuerdos que apunten a una satisfacción marital.

Adicionalmente no podemos desconocer que las familias, las cuales pertenecen a otras etapas del ciclo vital se relacionan cotidianamente con nuevos contextos como el colegio, el barrio, la universidad y grupos de amigos pertenecientes a subculturas y todos aquellos grupos los cuales transmiten una forma de pensar totalmente distinta a la nuestra, y es ahí donde los progenitores deben producir confianza y tolerancia a sus hijos, ya que estos empezaran a percibir su mundo de una manera distinta y desconocida por los padres.

El colegio como microsistema de apoyo.

Se ha observado que esta etapa es difícil y confusa para algunos padres, debido a que pensamos en dejar toda la carga, a los colegios, sea por nuestras cargas emocionales generadas por el ambiente familiar o laboral; por lo que se tiende a dejar o desplazar el aprendizaje social e inteligencia emocional a las instituciones.

Algo que si es cierto es que este sistema educativo, tiene la finalidad de lograr un desarrollo integral de las personas; pero esto no quiere decir que los padres no deben aportar en esta tarea, William james “concebía el aprendizaje como el crecimiento de una acción encaminada a un propósito” (Arias,Flores,Castro,Benavides, 2016, pag 48) por lo que si les enseñamos y ayudamos a nuestros hijos constantemente esto va tener efecto en el interés de asistir y aprender en las escuelas .


Debemos recordar que los niños adquieren conocimiento en todos los contextos en los cuales interactúan.


Así mismo debemos recordar que los niños adquieren conocimiento en todos los contextos en los cuales interactúan, por tal motivo es de suma importancia que los padres, asuman un papel activo en la ayuda y refortalecimiento de lo aprendido en los colegios, sumando así mismo lo que ellos piensan que es necesario que sus hijos sepan.

Bronfenbrenner aportaba que el microsistema es todo aquel entorno en el cual una persona tiene un contacto inmediato, por lo que “tiene que ver con aquellos sistemas con los que se relaciona en la cotidianidad, por ejemplo: familia, colegio, amigos, música y publicidad.” (Bronfenbrenner, citado por A. Castañeda & J.Niño.2005, pag 34)

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Por lo anterior hay una influencia y aprendizaje constante en la interacción de cada persona que hace parte de estos entornos.

Adolescencia e identidad.

En la etapa de la adolescencia la persona continua en procesos de aprendizaje, sea socialmente o en un medio educativo o familiar, por lo que está expuesto a constante información, exigiéndole a éste ser capaz de discernir qué es lo que más le gusta de lo que no. Adicionalmente estas elecciones se rigen por una influencia social, lo cual va generar cambios constantes en el desarrollo de su identidad.

Piaget en su teoría  del principio de discontinuidad estructural infiere “que los conocimientos en el acervo de una persona cambian a lo largo de su vida en cada periodo de la misma, en relación con su maduración, su experiencia con los objetos del mundo físico y su experiencia con los otros, en el entorno.” (Piaget, 1976; Citado por Arias, et al., 2016, pag 48)

Por lo anterior es importante que como padres se preste atención a las conductas de sus hijos, y si estos están siendo distintos a los habituales, se les debe preguntar y escuchar sus necesidades, demandas y experiencias que están viviendo, ya que en la etapa de pubertad se experimentan cambios físicos, hormonales y sociales.

Lo mencionado líneas atrás nos lleva a contemplar la necesidad de fortalecer la confianza en el vínculo parental, debido a que esto ayudara a conocer lo que está viviendo y poder dialogar sobre las nuevas experiencias que afrontan y exigen tomar  diferentes decisiones que fomentaran el inicio o fortalecimiento de su proyecto de vida.

Referencias.

Ruiz, M. (1997) Traducción  Hernández, L, (1998) Los cuatro acuerdos EDICIONES URANO, S.A.Barcelona.

Castañeda, A, Niño, J.(2005), Orientación profesional desde una perspectiva sistémica. Universidad Santo Tomas. Bogotá.

Flores, R, Castro, J, Arias, N, Gómez,D, Galvis,D,Acuña,L, Zea,L, Pinzon,M, Valencia,Lina,Benavides,L,.(2016) Taller de edición Rocca S.A. Bogotá.

Clavijo, A,.(2011)Crisis,familia y psicoterapia. Ecimed. La Habana.

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